10 de diciembre de 2012

Los dos hermosos dientes del conejo


Había un conejo al que le gustaba mucho comer zanahorias, sobre todo cuando las untaba tanto en azúcar que las convertía en zanahorias de color blanco en lugar de color naranja.

La verdad es que las zanahorias así eran bastante sabrosas pero papá ya le advertía de que comer tanta azúcar iba a hacer que sus dos hermosos dientes, de los que tan orgulloso se sentía, acabaran por estropearse.

-Para cuidar los dientes es importante no comer mucho dulce y cepillárselos todos los días- le recordaba papá.

Una mañana  el conejo se despertó sintiendo un dolor enorme en su boca, y acudió al castor dentista para que le hiciera una revisión, no fuera a ser que alguno de sus dos hermosos dientes se cayera o estropeara.

-Mmmm lo que veo conejo es que de tanta azúcar que has tomado uno de tus hermosos dientes se ha agujereado. Para que ese diente no se dañe más, te voy a poner un empaste a base de barro y hierbas y a partir de ahora, menos azúcar y ¡a cepillarse bien los dos dientes!-

Nada más salir de la consulta del castor, y contento pensando en que seguía conservando su dentadura, el conejo fue a comprar un hermoso cepillo de dientes,  con cerdas de hierba fresca, para usarlo todas las noches después de cenar. Y además, para evitar que sus hermosos dientes se estropearan, decidió dejar de untar las zanahorias en azúcar, y probó a hacerlo en salsa de tomate ¡y qué buenas estaban también!  

Y es que, en realidad, al conejo lo que le gustaba no era ni la salsa de tomate ni el azúcar ¡eran las zanahorias de cualquiera de las formas!

Ilustración: Ana del Arenal 
Lee cuando quieras este cuento infantil sobre un conejo

2 comentarios:

  1. Una historia que si no te importa me la apunto para los niños que vienen a que les revisemos los dientes, muchas gracias Laura!

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  2. ¡Gracias a vosotr@s! ¡Ya nos contaréis lo que les ha parecido a vuestros pequeños pacientes!

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