21 de enero de 2013

Anabel, la serpiente cascabel





Anabel era una serpiente cascabel que presumía de su hermosa piel y que quería ser amiga del oso y el jabalí. En alguna ocasión había intentado acercarse a ellos sigilosamente, sin que se dieran cuenta, pero el cascabel que tenía en la punta de su cola le delataba, ¡empezaba a sonar! Y el oso y el jabalí se escondían y Anabel se quedaba sola.
Pero Anabel era testaruda. Debía acercarse a ellos sin que se dieran cuenta, tenía que evitar que sonara su cascabel. Y por eso un buen día lo envolvió en un montón de hojas húmedas para que no se escuchara su tintineo y consiguió acercarse al oso y al jabalí, quienes no pudieron esconderse ¡y empezó a jugar con ellos! 
Pero enseguida vio que su hermosa piel se manchaba y se enfadó. Y el jabalí y el oso le explicaron que por eso ellos no querían jugar con ella, ¡porque solo se preocupaba de su hermosa piel!
Anabel pensó que tenían razón y decidió jugar con ellos un rato, solo hasta que el tintineo de su cascabel empezara a sonar fuerte.
Y jugaron por el barro, entre las piedras, por la hierba mojada y las ramas más sucias. Y el cascabel de Anabel no sonó. ¡Porque se había olvidado de quitarle las hojas húmedas! Así que cuando se terminaron los juegos, el jabalí y el oso le dijeron lo bien que se lo habían pasado y le invitaron a seguir jugando al día siguiente. Aunque Anabel después de ver lo sucia que había quedado su piel, no sabía qué hacer.
Pero les dijo que sí, porque cuando llego a casa mamá serpiente le explicó que con un baño en el río y un buen cepillado sus escamas volverían a relucir. ¡Y qué hermosa volvió a ser de nuevo su piel verdosa! ¡Y qué bien se lo había pasado con el oso y el jabalí y qué ganas tenía de volver a jugar con ellos! 


Ilustración: Ana del Arenal 
Lee cuando quieras este cuento infantil de una serpiente


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