27 de mayo de 2013

El búho con gafas


Había un búho muy dormilón que se pasaba el día dormido y  las noches despierto escuchando cómo el resto de animales roncaban.

Una día, que no conseguía conciliar el sueño cuando el sol ya brillaba y era su hora de dormir, decidió seguir con los ojos bien abiertos para observar cómo era la vida en el bosque durante el día.

¡Cómo corrían los animales! ¡Qué bien se lo pasaban! Ahí iba el cocodrilo, y por allá el caballo, y ¡qué pequeño era el caracol!

-Eh, ¡pequeño caracol!- gritó el búho.

-Caracooool- repitió alzando la voz.

-¿Me llamas a mí?- le respondió un erizo que pasaba por allí.

-Sí, a ti caracol-le respondió el búho.

-¡Si yo soy un erizo! ¡no un caracol!-digo indignado el erizo.

-A ver acércate para que te vea bien. ¡Ay, si pinchas! Pues es verdad, eres un erizo y no un suave caracol.

-Toma, para que no te confundas más- le dijo el erizo mientras le ofrecía unas enormes gafas.

-¿Para qué sirve esto?

-Son unas gafas que se ponen en los ojos para que puedas ver bien todo lo que pasa a tu alrededor.

Y el búho se las puso. Y pudo ver que efectivamente era un erizo con quien estaba hablando, y que el caballo que había visto en realidad era un burro, y el cocodrilo una serpiente cascabel. ¡Madre mía que confusión! ¡Claro como él solo estaba despierto durante la noche no le hacían falta las gafas, había poca cosa para ver en la oscuridad!

Pero durante el día había muchos animales, colores y naturaleza que observar ¡y con esas gafas no se iba a perder nada!  Ahora solo hacía falta aprender a dormir durante la noche y estar despierto durante el día ¡eso sí que iba a ser difícil!

Ilustración: Ana del Arenal
Lee cuando quieras este cuento infantil sobre un búho



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