El dragón bombero

Un dragón echa fuego pero se acaba por convertir en bombero

Había una vez un dragón que vivía en un bosque cerca de una aldea. Los habitantes de la aldea no se acercaban nunca a él porque le temían, se lo imaginaban enorme y echando siempre fuego por la boca.

Pero en realidad este dragón era muy simpático y bueno, y tenía un único sueño: llegar a ser bombero. Lo que no sabía es que ese sueño un día no muy lejano se iba a hacer realidad.

Ocurrió un invierno de mucho frío, en el que todas las estufas y calefacciones de la aldea cercana a su bosque se estropearon. Y a  sus habitantes se les ocurrió acudir al dragón para ver si les podía ayudar con sus llamas a encender las chimeneas de las casas, para que hubiera lumbre y calor.

Y el dragón contento así lo hizo y fue de una en una por todas las casas de la aldea echando una llamarada a las chimeneas que estaban ya preparadas con troncos y hojas viejas. Y gracias a la ayuda del dragón, en la aldea pasaron el invierno calentitos.

Como agradecimiento le dijeron que pidiera el deseo que quisiera, pues se lo iban a conceder. Y él les dijo -“Quiero ser bombero en vuestra aldea”-, y al principio se rieron -“¡Cómo iba a ser bombero un animal que provocaba el fuego!”-.

Pero sí le nombraron bombero porque en realidad los bomberos tienen muchas tareas, además de extinguir fuegos.

El dragón se convirtió en el bombero que asustaba a los zorros cuando se acercaban a comer las gallinas de la aldea y en verano era el encargado de ¡hacer fogatas en la noche de San Juan! Y aunque para estas tareas no necesitaba el casco de bombero, él siempre se lo ponía, para que todo el mundo supiera ¡qué era un dragón bombero!

Ilustración: Ana del Arenal
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