29 de octubre de 2012

El dragón bombero


Había una vez un dragón que vivía en un bosque cerca de una aldea. Los habitantes de la aldea no se acercaban nunca a él porque le temían, se lo imaginaban enorme y echando siempre fuego por la boca.

Pero en realidad este dragón era muy simpático y bueno, y tenía un único sueño: llegar a ser bombero. Lo que no sabía es que ese sueño un día no muy lejano se iba a hacer realidad.

Ocurrió un invierno de mucho frío, en el que todas las estufas y calefacciones de la aldea cercana a su bosque se estropearon. Y a  sus habitantes se les ocurrió acudir al dragón para ver si les podía ayudar con sus llamas a encender las chimeneas de las casas, para que hubiera lumbre y calor.

Y el dragón contento así lo hizo y fue de una en una por todas las casas de la aldea echando una llamarada a las chimeneas que estaban ya preparadas con troncos y hojas viejas. Y gracias a la ayuda del dragón, en la aldea pasaron el invierno calentitos.

Como agradecimiento le dijeron que pidiera el deseo que quisiera, pues se lo iban a conceder. Y él les dijo -“Quiero ser bombero en vuestra aldea”-, y al principio se rieron -“¡Cómo iba a ser bombero un animal que provocaba el fuego!”-.

Pero sí le nombraron bombero porque en realidad los bomberos tienen muchas tareas, además de extinguir fuegos.

El dragón se convirtió en el bombero que asustaba a los zorros cuando se acercaban a comer las gallinas de la aldea y en verano era el encargado de ¡hacer fogatas en la noche de San Juan! Y aunque para estas tareas no necesitaba el casco de bombero, él siempre se lo ponía, para que todo el mundo supiera ¡qué era un dragón bombero!

Ilustración: Ana del Arenal
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