9 de septiembre de 2013

El león hambriento





En un gran bosque vivía un león rodeado de caracoles, mariquitas, mariposas y otros pequeños animalillos. El león, que por naturaleza debería de devorar grandes animales como cebras o antílopes, llenaba su estómago con esos animalillos.  Como primer plato engullía 10 caracoles, de segundo 40 lombrices y de postre tres ricas ranas. Pero claro ¡siempre le parecía poco y  se quedaba con hambre!

-Eres un glotón- le decía siempre su amigo el petirrojo.

-¡Cállate o te devoro!- le respondía hambriento el león.

Al león le rugían las tripas de hambre y empezaba a preocuparse porque si seguía así iba a acabar por comer a todos los animalillos del bosque, incluidos sus amigos.

Así que un buen día decidió irse de viaje a la selva más cercana, donde habitaban animales un poco más grandes y sabrosos con el fin de invitarles a vivir en su bosque, y así poder comerlos más tarde.  Cuando llegó a la primera selva invitó a 3 búfalos, 10 cebras y 7 ñus a su bosque. Todos aceptaron la invitación. Lo que no sabían es que el león les había engañado, porque les iba a comer.

Pero lo que pasó es que el día que el león quiso comer la primera cebra, cuando estaba cerca de ella, le pareció tan grande y tan bonita que no pudo comérsela. Además vio que la cebra comía ricamente la hierba del bosque, que nunca se terminaba y que siempre volvía a crecer. Y pensó que él también podría hacerlo ¡comer hierba hasta hartarse! Así que el león hambriento empezó a devorar la hierba, y con suerte de vez en cuando le tocaba comer un caracol o una serpiente, y comía y comía hasta que su estómago se llenaba y se podía ir a jugar con sus amigos los animalillos sin peligro de comérselos. 

Ilustración: Ana del Arenal
Lee cuando quieras este cuento infantil sobre un león

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